15 velitas alrededor de una gran torta, mis familiares cantandome el cumpleaños felíz.
Comencé a pensar los tres tradicionales deseos que se piden por cada cumpleaños. ¿Deseos? Si lo tenía todo, todo lo que una adolescente necesitaba.
Obviamente mi vida no era color de rosas, se podría decir que era color blanco y el mismo iba cambiando de acuerdo a situaciones que iba pasando a lo largo de mi vida: Peleas con mi mamá, con mi papá, con mi hermano, mis amigos. Son unos de esos momentos típicos donde uno dice nadie me entiende. Pero al ver las velitas no pensaba en eso, es un momento único y no iba a arruinarlo con recuerdos dolorosos y feos.
Me acordé la vez que con mi hermano "rockanroleabamos" y utilizábamos la escoba como micrófono, y un palo como guitarra, mi pelo despeinado y enrredado se movía de lado a lado y las risas de no saber lo que estábamos cantando ocupaban la habitación en la que estábamos jugando.
Esos paseos hermosos que... aunque no lo crean, un paseo me puede sacar el mal humor que tengo, me puede sacar de los pensamientos que maquinean la cabeza todo el día, en otras palabras: Me distrae.
Todos los momentos de risa que paso juntos a mis amigas en la escuela, en mi casa, inclusive hablando por teléfono.
Los recuerdos que tenía cuando poseía apenas 10 años y me preguntaba "¿Qué voy a hacer en mis 15 años?" "¿Qué pasará?, a los 11 volvía a tener las mismas preguntas. A los 12 me decía "Falta cada vez menos", a los 13 me faltaban solamente dos años y nada más. A los 14 me ponía ansiosa de no saber que quería " No falta nada" me decían.
Y ahí estaba, en ese mismo momento en ese mismo nada pidiendo mis 3 deseos. Obviamente los pedí, pero los deseos mas importantes los tenía alrederor mío.
15 años y..¿Una fiesta?, ¿Un viaje?, ¿Una computadora? ¿Qué era lo que quería? Finalmente me decidí por una fiesta.
Las horas volaban, yo quería alcanzarlas,disfruté cada segundo de cada minuto, estaba con las personas que quería, con las que YO había elegido para que esten al lado mío, pero cuando abrí y cerré los ojos todo había pasado.
De repente el carruaje se volvió a convertir en la calabaza, los caballos en las ratas, y yo volví a ser yo... pero diferente, ya con 15 años, una fiesta hermosa, una familia que me ama, unos amigos inseparables, unos primos con los que uno no llama primos sino hermanos.
Me sentía normal, no necesitaba pensar que era una princesa y lucía como tal. Solamente me importaba que era mi noche, la llevaba con mi estilo.
No aguanté y JUSTO después del vals me fuí a poner mis ALL STARS.
Todos me preguntaban "¿Cómo te sentís?" -Normal, respondía. La mayoría se admiraba y yo me preguntaba "¿Por qué debía estar nerviosa si estaba junto a mis seres queridos?" La noche esa fue planeada para mí y no lo iba a arruinar con mis nervios y viendo si todo estaba perfecto.
Ya que a veces lo imperfecto se vuelve perfecto para mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario