Estoy intoxicada.
Locamente intoxicada por tu amor, sos mi doctrina.
Lo único que necesito para completar mi felicidad diaria: VOS.
Si supieras lo que sufro por vos, pero creo que lo elegí. Yo elijo sufrir, persiguiéndote.
Sentir esa adrenalina sobre mi corazón cuando te veo, no sé si es un sueño.
Te quiero hablar, pero mis palabras no salen, están bloqueadas.
Y siempre que te veo... vuelo en mi imaginación, aún puedo soñar, sin hacerme tanto daño, me gustaría que sea real.
Sigo intoxicando mi vida, contigo como veneno, arrasas con mi corazón como un virus... el virus del amor.
Me carcome por dentro, llega al cerebro, del cerebro al corazón, del corazón al cerebro.
Me estoy enfermando rápidamente, tengo miedo a morir por amor, que ya no me acuerde que es vivir sin pensar en vos.
Muero, o ¿morí? Morí... Morí, cuando te entregué mi corazón. Esa fue mi condena. Muero por vos.
Y hasta que siga muriendo, hasta el final... voy a seguir agonizando sobre el amor, intoxicada, enferma... y casi muerta por vos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario